'H'arlequines

Me aburren las pocas palabras. Prefiero siempre vivir en pequeñas e ilusionadas irrealidades. Lo poco que se de la vida, me lo han enseñado las películas.

Real II

En mi vida irreal existen las hadas, ausentes en los cuentos sin princesas de la realidad, con alas formadas por minutos que parecen segundos y horas que parecen mermelada por la mañana de un domingo. Hadas que no regalan deseos pero que los cumplen todos con una mirada y una sonrisa con la que llenan la mente de pequeñas cartas cortas a letra cursiva.

Mis hadas no vuelan ni me persiguen, pero igual las tengo en frente todo el tiempo, llenando mi vista cuando acabo de despertar con los ojos cerrados. Que intento dibujar con un hilo de consciencia y me vasta abrir los ojos para perderlo. No las busco pero igual las encuentro, las hadas elegidas, las hadas que eligieron dejarse encontrar por mi torpeza.

Y mi lengua articula palabras que se pierden entre bocas que no son bocas, que están pintadas en acuarela en caminos protagónicos de pequeños relatos adolescentes que caminan las hadas con el sol en los ojos. Siempre el sol en los ojos.

En mi vida irreal hay comisuras en las sonrisas que me roban los versos que nunca escribiré, que no serán leídos por las voces agónicas de aquellos que todavía no se han dado cuenta que las horas y los días son tan solo sobras de la última primavera si no se tienen al lado hadas.

Aquellas hadas sin varitas mágicas que sin embargo son magas. Ellas, las que no son pero no dejan de serlo todo.

No exagero si les digo que el mundo se ve muy diferente desde que tengo hadas.

Fragile Things

FragileThings

“Why won’t more keys come in letters ?”

Esta no es una reseña. Es un intento de iniciar la bibliografía de mi propia vida.

– – – – – – – –

Hay algo especial en las historias cortas. A diferencia de las novelas, las historias cortas están limitadas por su propia definición, un lago pequeño tratando de ser un océano (en serio, lean “The Ocean at the End of the Lane”) y, en ocasiones, lográndolo más allá de su propia intención. Este es un libro lleno de lagocéanos

Lo siguiente es el fragmento final de una de las historias del libro, titulada “The Day the Saucers Came”.

That day, the saucer day, the zombie day

The Ragnarok and fairies day, the day the great winds came

And snows, and the cities turned to crystal, the day

All plants died, plastics dissolved, the day the

Computers turned, the screens telling us we would obey,

  the day

Angels, drunk and muddled, stumbled from the bars,

And all the bells of London were sounded, the day

Animals spoke to us in Assyrian, the Yeti day,

The fluttering capes and arrival of the Time Machine day,

You didn’t notice any of this because

you were sitting in your room, not doing anything,

not even reading, not really, just looking at your telephone,

wondering if I was going to call.

Do you ever feel that sometimes writing from others cuts deep into your mind and brings out a big chunk of

Thought Cake

and there you stand, kinda drained by your newly found cake deficit. Sometimes, said cake has a name.

– – – – – – – –

“Grandma’s a boarding house keeper, she takes pretty working girls in.
She hangs a red light in the window, and oh, how the money rolls in.”

Separate and ever deadly

“Now the pavements have nothing to offer… and all the faces seem to need a slap”

“Preferiría tu sonrisa a toda la verdad”, dijo por última vez, recordando como de costumbre versos agónicos que se expresarían siempre mejor que él. Fue ahí cuando sucedió, lo inevitable, el cambio a la última estación que sería perpetua.

Ella lo miró, siempre revelándolo todo con un par de ojos, un destello de imaginación ajena haciéndolos brillar con su sonrisa, ahora ausente.

“No”

Las palabras que venían detrás de esa mirada y esa voz, no encontraron ningún espacio en ese cuarto donde parecía haber dejado de existir el aire. Sin mirar atrás, se levantó y se fue.

“Era lo mejor”, se dijo al bajar el quinto escalón.
Sabía que era el quinto porque era ahí donde
invariablemente recibía un beso a la hora de subir por el café

“Nos dejamos de encontrar entre atajos labirínticos. Nos creímos imposibles y desechamos la realidad como algo opcional. Nos alcanzaron la camisa a rayas y los zapatos que tallan. 

Fuimos ocho Ícaros que se negaron a aprender de su antecesor, intentando alcanzar el mismo sol que hace horas había escapado del cielo. Lo nuestro fue un coro destemplado y bulloso, llenándolo todo a su paso. Lo nuestro fue la última declaración de amor de la humanidad, que se detuvo en el tiempo para vernos estrellar las caras contra el tráfico.”

Mientras bajaban los créditos, él volvió a mirar la silla vacía a su lado. Casi sin moverse, realizó el camino hasta la taquilla y de vuelta a la sala, 2 tiquetes en la mano. Siempre 2 tiquetes en la mano.

Oceánica

Vuelve a llegar la primavera, y me molesta el sol

Cuidar los libros me parece un acto totalmente irresponsable. Es privar al libro de vivir una vida mientras él les regala las más maravillosas visiones de irrealidad que se pueden encontrar en esta, a veces, aburrida y diáfana existencia. Así como cualquier Alberto anda por ahí con cicatrices que marcan su camino transitado, un libro necesita vivir. Un libro que no haya encontrado un encuentro cercano con un líquido, que no tenga la espina dorsal rota y arrugadas algunas hojas, así como marcas y notas hechas al marco de la página con lápiz, es un libro encarcelado dentro de si mismo.

Liberemos a los libros. Tratémoslos como nos tratamos nosotros mismos cuando buscamos creernos libres (como si fuéramos inmortales).

_ _ _

Esta semana leí un libro. Un libro que se llama “The Ocean at the End of the Lane” por Neil Gaiman. Hay demasiadas razones detrás de escribir una reseña grande de un libro así, totalmente sesgada como todas las reseñas y suspendida eternamente en esta semana que la leí y lo que sucedió dentro de ella. Pero en vez de eso, voy a dejar la lista de frases que me llevaron a doblar la punta de la página, para poder encontrarlas después.

– “I liked that. Books were safer than other people anyway.”

– “The only thing that had kept me running screaming from the Chamber of Horrors as I was led around it was that none of the waxworks had looked fully convincing. They could not truly look dead, because they did not ever look alive.”

– “That’s the trouble with living things. Don’t last very long. Kittens one day, old cats the next. And then just memories. And the memories fade and blend and smudge together…”

– “Adults follow paths. Children explore. Adults are content to walk the same way, hundreds of times, or thousands; perhaps it never occurs to adults to step off the paths[…]”

– “She really was pretty, for a grown-up, but when you are seven, beauty is an abstraction, not an imperative.”

– “Adults should not weep, I knew. They did not have mothers who would comfort them”

– “I thought, perhaps there is just a secret to breathing water, something simple that everyone could do, if only they knew.”

– “I was a normal child. Which is to say, I was selfish and I was not entirely convinced of the existence of things that were not me, and I was certain, rock-solid, unshakeably certain, that I was the most important thing in creation. There was nothing more important to me than I was.”

_ _ _

Vivir con los libros. Vivir a los libros. Dejar que ellos vivan con uno y otras tantas cosas que hacen que caminar hasta la estación del tren todos los días tenga unas sombras más bonitas.

P.S: Háganse el favor de leer “The Ocean at the End of the Lane”, preferiblemente en su idioma original. Solo les puede hacer bien.

 

Good public opinions

Note: This one is in english, so that the best Starcake that ever was can read it, judge it, and never speak a word about said judgement.

 

 

The human being is, by definition, unsustainable. That is, we’re the only species that, throughout it’s existence, doesn’t reflect the need to maintain the environment in which it lives. Sure, we are quite concerned about the environment now, but it’s an unnatural conviction. We, as a species, haven’t been wired to care about nature for a while now, because our intelect has taken care of that concern for us. Ran out of fertile land to grow a farm ? No problem, just use your fast transportation device to go somewhere else, or bring the farm, already grown, rinsed and packaged to you. Yep, that’s basically humankind in a nutshell, so to speak.

But that’s not really my concern. I find that this relationship of unsustainability we keep with good old mother nature, transcends to our daily life and the rest of our relations, specifically with other human beings. Most of our social interactions are unsustainable. The proof of this fact stands on it’s own, just ask yourself: with how many of the people you met 3 years ago, did you speak today ? Last Week ? Last month ? The answer will probably not leave your fingertips, and that’s just fine. We are not really social beings. We are more of the selfish kind, and therefore, our social interaction depends on the value that any other being gives us. And that other being feels the exact same way. This transaction takes place throughout our whole existence and, since very few people remain valuable as the years go by, that’s the main reason for the “subpar” number of long time friends you just found out you really have.

This leads me to what I call, social value. It’s quite simple. We subconsciously value people based on what our interaction with them will yield us. Funny beings are always accompanied by a lot of people, because they add a lot of value to the life of others (laughter is quite important). Smart, interesting people work the same way, just a bit more selectively. Beauty, strength, and most socially accepted qualities work this way, but what happens with inadequate transitions or time frames ? What happens when you get depressed ? Through our whole social value logic, it would be quite simple. Most people will leave you, because your social value will run low. Sadness is the one thing which most human beings fear the most, because it is hard to bear, and most of us aren’t really strong enough to go through it, accept it, embrace it and take all the necessary steps to conquer it. Those people that will stick by you, will do so based on 1 of 2 reasons: You have given them a lot of value before, and they have an overflow of it, so they can’t hang around for a while even if you’re not in a position to really give anything back (also, helping people creates value for the helper, just most times not enough to carry someone through just helping). The second reason is that they will go into a “value debt” with you. This case is quite problematic, because they will most likely believe that, after you’ve been through your sad time, you will be up and running perfectly and will be so grateful with them, that you’ll overflow them with value, in any way or form imaginable. That will create overgrown expectations about what you can actually give them later and, needless to say, those expectations are almost never met.

This is why depression sucks. Not only do you feel like shit, but other people will perceive your value as if it’s periodically growing smaller and you will end up alone if you can’t control it.

When seen this way, it’s easy to understand now, why people who suffer from chronic depression feel as if their relationships have deadlines. People tend to drift apart from them because, usually, you just don’t enjoy a huge wave of sadness to the face on a daily basis. It’s really tiring, and depression’s “I can help you” value grows stale fast. This is just a logical step forward. Being near individuals who constantly bring you down with their issues, and whom you can’t help, no matter what you say or do is just a bad situation. The value you get out of these relationships is a negative one, and goes against any kind of logical way of live. That said, a contradiction to this train of thought is the concept of love, but that’s just a whole different topic.

On a bright note, there are sustainable relationships, but they depend more on external stability of both parties than the actual relationship. And love can also be sustainable, through a whole different, and potentially unexplainable, process.

P.S: There’s people that get value out of depressive conversations. They’re called psychologists. Everyone should use them so as to avoid unnecessary loses of social value. 

Maréas D.C

Bogotá con mar y otras cosas es una recopilación de escritos, ilustraciones, collages fotográficos y arte en general del autor Manuel Kalmanovitz. Al menos en la teoría. En la práctica resulta un vademecum de sabiduría diaria, un viaje por el zapping de canales de una mente enredada y enmarañada, tal como la del vecino de al lado.

“Creo que el problema está mal planteado. No es una cuestión de encontrar un lugar, porque cuando se habla de ‘lugar’ uno piensa en cosas estáticas. Lo que hay que encontrar es una nueva forma de moverse en el tiempo que sea acorde con las cualidades que uno tiene adentro”

Es una escritura limpia, sencilla y honesta. Especialmente honesta. Uno puede creer todo lo que ahí dice, que la soñadora – soñador está en su plano onírico en este momento, que Bogotá tiene un mar, una playa y palmeras y que los problemas post apocalípticos son menos horda de zombies y más que hacer con tantas gallinas.

“Pero no hay que desfallecer si no se siente haciendo parte de un acorde. Porque las cuerdas solas también suenan muy bonito”

Como un buen gato. Bonito, independiente, que no demanda mucha atención pero que igual puede robarnos horas de apreciarlo perseguir una luz. Así es Bogotá con Mar. No suelo ser de las personas que utilizan la palabra “deberían”, pero habiendo tantas cosas bonitas últimamente en la vida real, no encuentro razón alguna por la cual no coleccionarlas.

Este libro sería una muy buena adición a esa colección.

Y este es un sujeto que todavía no se ha dado cuenta que las cuerdas solas también suenan muy bonito.

Sobre caminar con Alfonso

 

A veces, a Alfonso le cuesta trabajo no odiar a sus amigos cuando camina con ellos, es que hablan, la gente no debería hablar cuando la ciudad está sonando, cuando el tráfico envía señales metafóricas sobre el despropósito de la reproducción humana y el cambio del semáforo anuncia toda una nueva oleada de acordes maravillosos que se confunden entre las conversaciones de los ajenos, siempre más interesantes y llenas de belleza que las de los conocidos.

En medio de toda esa reflexión es que le dice un amigo a Alfonso

– Oiga, qué piensa de la vida ?

A lo que Alfonso responde con una sonrisa de medio lado y voltea la mirada para darse cuenta de que sus amigos están hablando sobre lo bello que suena la ciudad, tanta ironía que se podría hacer una torta con ella. Sería una buena torta.

Física Aplicada

A uno le dicen desde muy chiquito que las cosas no son como las pintan. Y eso está bien. Pero en realidad deberían decirle que las cosas no son como uno se las pinta, porque en la cabeza de cada quien, hay un cada cual que es pintor expresionista y siempre termina dibujando sopas de zanahoria y jugo de tomate de árbol, como si fuera una lasagna bolognesa (o mixta) con limonada frappe y pan con ajo, pero entonces para que imaginamos si solonosvamosadesilusionar al encontrar que no existe el camino pavimentado de bellos duendes dorados, sino solo una cantidad de piedras y maleza, con el eventual colibrí que se aleja cuando llevas lentamente la mano a ver si es el momento de que un colibrí te elija para posarse en tu mano, porque todos saben que el secreto de la felicidad es que un colibrí se te pose en la mano.

Hay quienes gustan de la crema de espinacas que se ve como crema de espinacas. Yo siempre he sido más como de imaginarme una crema de espinacas con un poco menos de crema y de espinacas y un poquito más de conejos sabios y guantes derechos en manos izquierda, o al revés, que a la larga es lo mismo, es como cuando trato de hacer que lo que pienso sea real o que la realidad está pensada para mi. Y si sigo por ahí es porque creo que lo que en verdad tengo es un afán por encontrarla, enredada en letras con tildes y puntuación perfecta, desarmándose nudos de zapatos porque un lado quedo chueco o porque a la oreja derecha no le puede dar mejor el sol que a la oreja izquierda y si llueve y los cordones se mojan de tristeza, tienen que caer a la vez, tocar el piso primero con esa parte brillante y dura que está como hecha para recibir golpes pero que erróneamente se piensa que es para que no se deshilachen los cordones. Si yo fuera un cordón, no me importaría deshilacharme, porque eso significaría que le brindo felicidad a la persona cuyos zapatos anudo. Cualquiera sería muy triste con un zapato desamarrado. También significa que no fui hecho para recibir golpes. Creo que en el fondo nadie lo está, pero si estamos hechos para golpear.

Y si la busco es porque se que no la encuentro, porque no existe el puente entre sus tildes y mi crema de espinacas y si existiera nos golpearíamos, hechos como estamos para golpear pero no para recibir golpes, daríamos lo mejor de nosotros por lograr que el otro se desplome primero, tenga que recoger sus zapatos deshilachados y desamarrados y caminar lejos, y creeríamos haber ganado, ella o yo, quien quiera que sea, cuando ambos perdimos por ser reales, porque los puentes no se hicieron para ser cruzados sino para encontrarse en la mitad y luego de un rato seguir el camino inicial.

Y si existe y ese sujeto de pintadas aleatorias decidió que era hora de manifestar su inconformidad con la falta de frappe en la realidad, es porque crucé el puente hasta su lado y ella decidió que mejor no tomaba ese puente, que podía caminar un rato y tomar otro puente más adelante, o que este lado de la calle estaba más bonito que el otro al fin y al cabo y que la vida está hecha para buscar y encontrar cosas bonitas, en personas bonitas, que hagan cosas bonitas, porque no tiene sentido pasarse la vida llenándose la cabeza de cosas feas si llegará el momento en que no quepan más y no habrá nada hermoso en lo cual refugiarse durante los días con mucho calor y poca luz.

Anatomía

Pareciese que hay momentos en que la mano derecha trata de romper el yugo hegemónico del cerebro, devolver los impulsos nerviosos y no salir al rescate de su superior directo ante una fatalidad inminente, como el acorde que decide creerse La en la peor ocasión posible… y entonces el control se mantiene, los dedos se tensan ante el choque preciso con el asfalto y la mano sufre en lugar de su amo y señor. Ese día la mano derecha, vendada y con extremidades rotas, piensa en como va a cumplir la traición al siguiente tropiezo, como no permitirá otro desliz de su voluntad.

Eventualmente ocurre, los ojos desvarían, el pie se encuentra en un espacio errado, la rodilla comunica la certeza del desastre anatómico y el jefe imparte órdenes. La mano derecha recibe, como siempre, su oficio de auto – sacrificio y, como siempre, lo acepta como absoluto… y se quiebra, comprende en un segundo partido como la traición también es un auto – sacrificio y como la desobediencia es obediente al mismo tiempo. Encuentra su redención, esa última acción suicida – homicida que defiende finalmente su liberación. La mano traiciona, la izquierda se rompe ante el impacto y el cráneo indefenso ve como se acerca al piso lleno de misericordia.

La derecha, flotando finalmente en la sangre de su señor, sonríe con una mueca del índice antes de desplomarse sin vida.

Paris is burning, salven primero los libros

“Dance poor people dance and drown
Dance fair Paris to the ground”

Hay que leer. Pero más bien: hay que leer mucho. No hay ejercicio más placentero que odiar o amar una ficción. Me queda muy difícil poner en palabras lo que la lectura hace por mi, entonces lo que voy a hacer más bien es compartir las cosas que he leído últimamente (2012) y que creo, deben ser compartidas.

___________

La Broma – Milan Kundera (1967)

El primer libro de un Kundera con 38 años, que criticaba el totalitarismo comunista de la época. A pesar de la fuerza de dicha crítica, el lector no se encuentra inmerso en un universo político, sino en un rico espacio de personajes llenos de errores y predisposiciones a la melancolía. Los que hayan leído La Insoportable Levedad, pueden notar fácilmente los inicios de esa bipolaridad amorosa que plaga la obra más famosa del autor.

Buena lectura.

________

Ficciones – Jorge Luis Borges (1941-2, 1944, 1956)

Borges es precioso. Cuándo leí por primera vez La Biblioteca de BabelEl Jardín de Senderos que se BifurcanFunes el Memorioso, quedo muy claro que los literatos iban a tener que hacer milagros para siquiera tratar de alcanzar ese grado de… “perfección”.

Pero acerca del libro, reúne una serie de relatos, tomados de “El Jardin de Senderos que se Bifurcan” y de “Artificios”. Es una antología de antologías, básicamente. 16 cuentos. Todos bellos. No hay forma de fallar leyendo esto. Y releyéndolo una y otra vez tampoco van a fallar.

___________

Kafka en la Orilla – Haruki Murakami (2002)

Escribir, como toda acción creativa, debería partir desde un ejercicio de visión de la irrealidad. Para qué querría yo acaso leer acerca de la realidad que puedo vivir ?* Eso es básicamente lo que entrega Haruki Murakami en su obra, no sabría si llamarlo surrealismo, pero si no lo es, está bien cerquita. Este libro es un viaje a la mente ahogada de unos cuantos personajes bien armados y resultaría muy fácil perderse el panorama, si Murakami no le pusiera una cereza en la punta con una narración admirable.

Siempre he sido fanático del paralelismo, tanto en matemáticas como en literatura y Murakami lo hace demasiado bien.

*Nota: Excluye obviamente los textos históricos, porque eso si no lo puedo vivir.

___________

Good Omens – Terry Pratchett & Neil Gaiman (1990)

Los planes para el apocalípsis, toman un rumbo equivocado cuando una monja satánica cambia de lugar al anticristo. Nada puede salir mal después de ese argumento. Más aun sabiendo quienes son los autores.

Neil Gaiman, escritor de Coraline y de otras tantas obras de literatura juvenil, mezcla de horror y sátira elegante. Por el otro lado tenemos a Terry Pratchett, creador del Mundodisco, un universo tan complejo como la tierra media, pero mucho más divertido (referencia: Minor Gods).

Good Omens es una comedia muy bien armada, donde las fuerzas del bien y del mal se representan en personajes fáciles de adorar. Una lectura suave, pero muy gratificante. No se que tal sea la traducción a español, solo he leído la versión en inglés. Creo que se podría perder mucho, pero no lo puedo asegurar.

________________

The Adventures of Sherlock Holmes – Sir Arthur Conan Doyle (1892)

Todo aquel con un grado leve de OCD, debe admirar este personaje. Es el máximo logro de las historias policiales, de detectives o como les quieran llamar. Las ficciones de Sherlock Holmes son cautivantes de principio a fin. Estas son de los primeros relatos recopilados y tienen un carácter un poco menos oscuro que las que llegarían más adelante, pero también son más honestas por parte de Conan Doyle, ya que todavía no se había visto presionado a revivir su personaje en contra de su propia voluntad.

Leer a Holmes es un paseo emocional. Te hace sentir tonto, torpe o muy inteligente si eventualmente lográs descifrar el misterio antes que la tinta te lo cuente. Solo por lograr eso, al menos una vez, vale la pena leerse estas historias.

Nota: Véanse Sherlock (IMDB), es increíble.

___________

Bestiario – Julio Cortázar (1951)

Carta a una Señorita de París. Enough said. Ese cuento es fácilmente, mi cuento favorito. Del mundo. No hay palabras para describirlo, excepto las escritas en las páginas de esta selección de relatos. Nunca he podido describir a Cortázar, y no voy a empezar ahora.

_____________

La música del azar – Paul Auster (1990)

El universo es tan absurdo como el azar y la vida de los hombres pareciese, a veces, estar controlada por un sádico juego de deidades. Esa es la premisa de esta obra de Auster, de quien, debo admitir, no he leído mucho (tengo La trilogía de Nueva York empezada, pero algo me ha distraído siempre). Aun así, esta novela me encantó. Auster es bien bueno y el tema del azar y el caos en la vida del hombre siempre me ha fascinado.

________________

1984 – George Orwell (1949)

Esto si lo leí por primera vez este año. Muy mal de mi parte.

Orwell desnuda la condición humana completamente. No creo que se haya escrito otra obra donde se presente mejor la realidad de la humanidad desde lo más bajo hasta lo más alto. En todo momento, los triunfos, las derrotas y las treguas, son una descripción exaltada de lo que es y puede ser un ser humano. En fin, es maravillosa esta novela.

__________

Ñapa: 

El Juguete Rabioso – Roberto Arlt (1926)

Siguiendo con la temática de la condición humana, Arlt logra separar esa humanidad en distintos personajes que nos pintan un panorama similar al de Orwell pero enfatizando los cambios de dicha condición. Los personajes de Arlt en esta obra con camaleónicos, pero sus cambios obedecen a un orden mayor. En pocas palabras, traicionan, aman, ganan y pierden debido a que los controla un sentimiento superior, que está inmiscuido de alguna forma en cada uno de nosotros.

Es una de las novelas a las que siempre vuelvo después de un tiempo y siempre logra cambiarme algo en mi forma de pensar del momento.

Otra ñapa: 

 

This world is gonna burn, burn burn burn

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 123 seguidores