Brava

por ddanielbee

El pelo de esa niña…

Disclaimer: Si no se ha visto la película, aléjese. Esto está lleno de spoilers.

___________________________________________________________________

Para cualquiera que admire la animación desde un punto de vista técnico o artístico, Brave es una experiencia memorable. Nada mas el pelo y los movimientos de Mérida bebé pagan la boleta de la película y si no compró crispetas, le queda debiendo a CineColombia (o a su sala de cine preferida más cercana). Lo he dicho mil veces, pero no me da pena volverlo a decir: el pelo de Mérida me hace llorar por lo bello que es.

Ahora bien, para todos aquellos que no son niños pequeños, o no gustan de la animación “per se”, Brave no deja de ser una buena película. Es el cuento de hadas por excelencia, en cuanto a que sus puntos de trama se pueden superponer perfectamente a cualquier otro fairytale que quieran. Protagonista vive una vida con la que no esta del todo de acuerdo, protagonista trata de cambiar esa vida, causa más problemas, lucha por resolver lo que hizo con un deadline definido de tiempo (para darle más dramatismo al asunto) y finalmente hay un final feliz, en el que hay abrazos, lágrimas, etc. No es el gran esquema lo que hace que Brave sea interesante, es decir, no es Wall-E, donde el tema general es realmente algo que puede afectar el imaginario de cualquier persona. Pero la forma como se narra la historia, y los detalles pequeños la cubren de oro.

El “slapstick” esta siempre presente como el herramienta principal de “comic relief” de toda la obra y funciona especialmente bien por la existencia de los tres hermanos de Mérida, que a pesar de estar incluidos solo para cumplir con este rol, no se vuelven en ningún momento monótonos, o molestos como puede ocurrir fácilmente con este tipo de personajes. Es una película realmente graciosa, y hoy en día encontrar que esto todavía funciona y puede hacer reír a toda una sala, es muy bonito.

El ambiente general de la película es precioso. La época en que esta narrada se ve convertida en un colorido cuadro donde cada movimiento o espacio natural esta perfectamente detallado. No hay que ir más allá de los primeros 15 minutos de la película y ver la escena en que Mérida escala la catarata para darse cuenta del nivel de detalle gráfico que se maneja, y, aunque se vea extraño tocar este punto en una película animada, la fotografía es espectacular. Es hermosa, es un deleite para la percepción visual. Un valor importante en la película, que es un poco más técnico en realidad, es que el detalle facial de los personajes es mínimo. Mérida tiene boca, nariz, ojos, cejas y… nada más. No tiene facciones marcadas. Aún así, el nivel de expresividad que se logra solo con esto es infinítamente profundo. Le creemos todo, a todos, en todo momento. Eso es animar. Realmente, genios, cracks, magos, etc. etc.

Lo más interesante a lo largo de toda la película, se encuentra en la ambigüedad de la figura del héroe y del villano. Los papeles cambian de mano constantemente entre Mérida y su madre, y la dinámica de estas dos es perfecta para engendrar ese híbrido perpetuo entre heroína y villana que son ambas. Todas las demás relaciones son bastante claras y planas, pero, francamente, no es necesario nada más para contar una historia tan simple, que realmente obtiene su profundidad precisamente de esta relación. No se necesitan otros puntos de enfoque en la trama, no se necesita que sea más compleja armando interacciones más definidas entre otros personajes. Puede verse como una película con dos protagonistas muy definidos, y un gran “entourage” de actores de soporte.

Por último, pero no menos importante, Brave logra, con una historia tan simple, no resultar del todo predecible y lo hace mediante los pequeños cambios en la manera como se desarrolla el cuento de hadas. Esto logra que se mantenga el interés durante toda su duración, lo cual, con una trama tan poco profunda, no es nada fácil.

Este tipo de películas refrescan. Son tan bellas, tan sencillas y tan poco pretenciosas. Es como ver a John Hughes y sus “ochenteradas”. Lo simple, cuando esta muy bien hecho, satisface. Siempre. Brave recibe 4/5 en mi calificación no oficial y totalmente irrelevante.

Nota: Si todavía no ha visto la película y lo que dije anteriormente no lo convence de verla, entonces vaya por el corto que se presenta antes de empezar la atracción principal. La Luna, nominado a mejor corto animado en los Oscares que acaban de pasar, es sencillamente sublime. Si Brave tiene pintado Disney por toda parte, La Luna tiene la firma única e inigualable de Pixar, la misma que tienen Wall-E, Up y Toy Story 3. Es de las cosas más bellas que he visto en muchísimo tiempo, y si, también tuvo una escena que me hizo llorar. En fin, es infinítamente precioso, y nadie debería quedarse sin verlo en una pantalla gigante. Sería un crimen para la humanidad.